La mirada de Rafa

Oldboy

Park Chan-wook · 2003

El año 2003 marcó un antes y un después para el cine surcoreano. Casi al mismo tiempo, tres directores clave daban vida a sus primeras obras maestras: Kim Jee-woon filmaba Two Sisters, Bong Joon-ho dirigía Memories of Murder y Park Chan-wook daba forma a Oldboy. Estas tres piezas fundamentales se estrenaron de forma escalonada entre 2004 y 2005, cerrando el ciclo con el impacto de Oldboy.

Ver Oldboy en aquella época suponía un shock absoluto. Aunque el público ya empezaba a familiarizarse con el cine asiático, sus giros de guion, la banda sonora, la crudeza y ese desquiciado clímax rompían cualquier esquema previo. Era el despertar de una cinematografía que se asomaba al mundo con fuerza, iniciando una fiebre global por los thrillers coreanos de suspense y venganza. La genialidad de la película residía en su indiscutible libertad creativa y en la maravillosa incertidumbre de no saber hacia dónde te llevaba la historia.

Este cine derrochaba elegancia visual, violencia sin censura y finales que dejaban completamente helado. En el fondo, recuperaba la energía del mejor cine de acción estadounidense de los 70, 80 y 90, pero libre de filtros morales, estéticos y límites comerciales. A la vez, tomaba el relevo del monopolio del cine de acción asiático que durante décadas había liderado la industria de Hong Kong de la mano de John Woo, Johnnie To, Tsui Hark, Ringo Lam y compañía.

Es verdad que parte de la producción coreana actual se ha estandarizado bajo el molde de Hollywood, pero el panorama nos sigue regalando joyas anuales mientras contemplamos la madurez de sus grandes maestros.

Miradas son retrospectivas escritas por socios de Taquilla Siete, nuestro club de cine en Madrid, a propósito de las películas que comentamos en nuestras Sesiones.